martes, 19 de noviembre de 2013

No me vas a traer el desayuno a la cama. No tendré un salón lleno de globos con forma de corazón ni cajones llenos de chocolatinas sorpresa. No abriré la puerta y estarás con flores en la mano. No me desearás buenas noches princesa ni tendré desayunos con diamantes. No iremos al ballet, ni bailaremos cogidos de la mano. No habrá noches mirando las estrellas, ni amaneceres abrazados en la playa. No me dirás que quieres darme las buenas noches ni los mejores despertares. No serás el príncipe con el que toda mujer sueña ni me regalaras un cuento de hadas. No me escribirás notas con el cuarto diciéndome lo importante que soy para ti. No me llamaras a media noche diciéndome que me echabas de menos y necesitabas escuchar mi voz. No voy a escuchar un te quiero de tus labios.

Aun así, solo con una bolsa de chucherías, una tarde tirados en el sofá, un paseo por el campo, películas sin sentido, una visita inesperada... Cualquier cosa, harás siempre que toque el cielo con la punta de los dedos.

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