lunes, 19 de agosto de 2013

A por el 8

"Se que me ocultas cosas mientras me rodeas de palabras tiernas. Tus palabras son como sueños, solo que los sueños no me engañan, no tan facilmente."

"Nos alejamos y no dijimos adiós, quizás debería haber dicho algo. 
A lo mejor debería haber gritado que no quería mirar para otro lado. 
Decir a los cuatro vientos que no quiero esconderme ni tener que huir si alguien llega.
Quizás debí decirle que habían sido los mejores días que nunca me han hecho pasar.
Que no esperaba nada y me había dado lo que siempre había querido.
Podría haberle dicho que nadie ha sido tan especial. O que siempre será mi bendito veneno.
Podría haberle contado que cuando me llamaba iba corriendo a contárselo a alguien porque me ponía muy nerviosa. O decirle que cuando vino a verme todo se mantuvo en su sitio. 
Quizás pude decirle que siempre había sentimientos. O que en verdad se me caía la baba. Que era la primera vez que no me importaba que me despertaran en media noche. O que me pasaba las horas mirándole hasta que se despertaba"

"No hay vista mas hermosa, ni tiempo mas preciado, que el momento de ver a esa persona dormida a tu lado."


La noche caía y el cielo se llenaba de estrellas. Pero a ella no le hacia ninguna falta salir a verlo. Ella ya estaba en su cielo, con su estrella. Se tenía que pellizcar cada dos minutos para estar segura que no era un sueño más.
Intentaba hacerle trampas al sol para que no les jodiera, pero nunca ganaba.
Aún así, la luna volvía  a iluminar el cielo. Y él con ella.
"A la tercera va la vencida" "huyamos antes de que salga corriendo". Pero hubo cuarta, y cuando se alejaba él la buscaba. La estrella le revolvió todo su mundo. Una estrella fugaz no podía durar tanto.
"Mil palabras que nunca fueron dichas. Y jamás serán oídas."

No hay comentarios:

Publicar un comentario