martes, 20 de septiembre de 2011

Te echo de menos

La noche está cubierta por nubes. Sales a la calle y hace frio, tomas tu rebeca e intentas abrigarte un poco más. Corres, corres, corres y sigues corriendo. Aun no es tarde, todavia estas a tiempo. Subes al coche, arrancas y sales disparada hacia la estación. Aceleras por el puente, tú puedes, hay que intentarlo. Esquivas coches y llegas. La estación está abarrotada, te abres hueco entre la gente. Andén 12 ¿o era el 14? Buscas por todos los andenes. Buscas y buscas, pero no está... ¿Será demasiado tarde? Preguntas al personal de la zona. Andén 9, como los escalones que llevan a su puerta. Es del otro lado de la vía. Corres escaleras arriba y abajo, y llegas al otro lado. Anden 1, anden 3... ¡Anden 9! Su tren sigue allí. Sigues corriendo, aunque tus piernas dicen que no pueden mas. El anden está lleno de gente despidiendo a sus familiares. Corres, le buscas entre todas las cabecitas que asoman despidiendose. Y le ves, se está despidiendo de alguien... Corres, aun estas a tiempo. El tren arranca, empieza a moverse, corres más y más, pero un carrito te hace caer al piso. Te intentas levantar, pero tus piernas no responden.. Y para cuando has conseguido levantarte, el tren ya está sumergido en el túnel.

No puede ser.. No hubo suficiente tiempo. No intentas ni levantarte. Y, de repente, alguien se te acerca y te ofrece ayuda para levantarte. Levantas la mirada y ves una inocente sonrisa y aceptas su ayuda. No llegaste a tiempo, ese resfriado te impidió despedirte de él. Ya no le verás hasta dentro de varios meses, y no le pudistes decir un Adiós ni un te quiero. Porque aunque el lo sabe, nunca lo ha escuchado de tus labios.
Sales de la estación, y entre las nubes ves una estrella fugaz. Y deseas con todo tu corazón, deseas que no le pase nada, que vuelva sano y salvo, y , sobretodo, que regrese y le puedas decir cuanto le echastes de menos.
Pasan los días y consigues hablar con él. No tiene voz, y te pide que le llames otro dia. Tras varios dias, vuelves a llamarle, esta vez si tiene voz y puede hablar. Pero no es la voz que esperabas escuchar. Ya no hay notas de broma en su tono, ya solo está cubierta por cansancio y trabajo. Te lo han cambiado... Pero aun asi, siempre será el niño de tus ojos.

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