jueves, 22 de septiembre de 2011

A punto de tocarte

-"No hagas planes para esos cuatro días, porque, si los haces, en el último momento los vas a cancelar. Es una sorpresa y ya he dicho demasiado"- Y tu respuesta te salió del corazón: Odias las sorpresas, porque siempre te llevas la decepción. ¿Qué será? No sabes lo que es, pero si lo que te gustaria que fuera. Ojalá. Ojalá y él fuera la sorpresa, aunque fuera cinco minutos. Ojalá el regresara y le pudieses dar un abrazo. Eso si que te haría ilusión. Poder verle, poder decirle que le echas de menos, y quitarte esa voz de cansancio que tenia de la cabeza. Verle, sin duda, lo más importante para ti en estos instantes. Seria tan perfecta esa sorpresa...

Y te enteras que si, que esa era la sorpresa. Era, ya no. Ya seguramente no venga. Porque el tren ya no viene. Porque, sin duda, la peor caida es en la que caes desde arriba. 
Como te echo de menos...

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