martes, 19 de mayo de 2020

Seguirle el ritmo

No eres una persona que se pueda considerar deportista. Es algo que asumes sin problema ni dramas. Por eso cuando hay que correr empiezas fuerte y rápido, primer error de novato.
Después lo notas llegar, el flato, ese que se te agarra dentro y aunque quieras luchar contra él, ya ha ganado la partida en cuanto ha hecho acto de presencia.

Así que te paras, coges aire e intentas conseguir que siga su camino, e intentas parecer que no te está haciendo daño.  Respiras hondo, vete, vete, vete. Y cuando ya se ha ido, cuando ya puedes volver a seguir corriendo, lo que perseguías ha desaparecido.

Pues lo mismo con la ansiedad y el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario