Nos agarramos con fuerza. Nos decimos una y otra vez "esta vez si, todo va a salir bien". Nos intentamos convencer que aquí está nuestra felicidad.
Si no es con él, ¿Con quién será? ¿A quién encontraré? ¿Quién me despertará con un "buenos dias preciosa"? ¿Quién aparecerá con bolsas y bolsas de golosinas o me lleve de la mano con orgullo? ¿Quién hará que me sienta especial ?
Y nos aferramos, nos aferramos con toda la fuerza que tenemos. La esperanza es lo último que se pierde ¿no? pues NO. Lo último que se pierde, después del esfuerzo, después de las lágrimas en la cama por como fue y ya no es. Después de la esperanza, seguimos teniendo un algo, un "una ultima oportunidad a un "nosotros"" . Y es que, ese último resquicio es el recuerdo.
El recuerdo de aquellos días en los que se nos caia la baba a uno con el otro.
El recuerdo de cuando pasar todo el dia metidos en la cama era el mejor plan.
Y buscamos recuperar la magia, la fuerza, ilusion, las ganas y sobretodo, el amor.
Y es que nos emperramos en pensar que esos días volverán. Y nosotras mismas sabemos que no es asi.
Que estamos alargando lo inalargable.
Que estamos intentando hacer prender las cenizas.
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