Y de repente se despertó. No sabia como llegó hasta alli, ni cuanto tiempo llevaba en aquella cama. Miró a su alrededor, todo era tan igual ... pero tan diferente. No le da vueltas. Se levanta, y decide buscar a alguien a fuera, buscarle a él. No coge nada. Sale a fuera. El calor aprieta,¿qué hora será? No le importa. Las calles estan iguales, pero tienen un rastro diferente. La gente anda sin mirar a los lados, con cara de pócker. No importa, tiene que encontrarle. Sigue andando, busca, va de un lado a otro... Y allí está él.
Le llama, pero no la oye. Corre hacia él, y se gira. Todo se detiene. Le mira a los ojos, pero él...
Él ya no mira sus ojos. Se gira, y alli está: la reina de sus pesadillas. Y estas se han hecho realidad.
Todas las mañanas se levanta. Mira el móvil: nada. Se levanta, desayuna. Toma su ordenador. Nada. Llega la hora del almuerzo. Pasan las horas muertas. Las ocho, mira el móvil: nada. Y van pasando los dias, las horas, los minutos, y sigue sin haber nada. Porque es lo que queda, nada. Y no recuerda por qué. Ni cuando. No tiene pista de nada. Se para a pensar. Y encuentra pistas, demasiadas diria yo. Y las encuentra desde el primer momento.
Y me doy cuenta. Me doy cuenta que la gente puede madurar, pero nunca cambiar. Me doy cuenta que las promesas estan vacias. ¿Algo fue real? ¿Algo supo a verdad? Quizás si... quizás no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario